jueves, 28 de junio de 2012

Día del Papa

El 29 de Junio, Fiesta de los santos apóstoles Pedro y Pablo, celebramos el Día del Pontífice. En la vida de la Iglesia todo tiene su fuente en Jesucristo. Por ello, cuando nos preguntamos quién es el Papa, nuestra mirada debe dirigirse a Él. El primado y el ministerio de Pedro en la Iglesia, hoy Benedicto XVI, no se debe a una elección que hicieron los apóstoles sino a una decisión del mismo Jesucristo. En el evangelio de este día leemos cómo el Señor se dirige a Pedro y le dice: “Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt. 16, 18).

Cuando decimos que el Papa es el Vicario de Cristo en la tierra, no es un título que nosotros le otorgamos sino la voluntad expresa de Jesucristo. Hoy, con gratitud a Dios y reconocimiento a la figura de Benedicto XVI, queremos celebrar su día, el Día del Pontífice. Con ello renovamos nuestra fe en las palabras de Jesucristo y, al mismo tiempo, fortalecemos nuestra adhesión y pertenencia a la Iglesia. No es posible hablar de una fe católica, si no se considera al Santo Padre en su verdadera y personal misión apostólica. La fe se dirige a Dios, pero se apoya en las palabras y el proyecto que Jesucristo nos ha revelado.

Creo que es justo y necesario, en estos momentos de tanta debilidad humana, incluso en la misma Iglesia, valorar la figura de Benedicto XVI en la que vemos, junto a una entrega y sabiduría poco común, la pequeñez, egoísmos y críticas que son causa de dolor y tristeza, como él lo ha dicho. Hoy queremos manifestarle nuestra fidelidad y afecto a la misión y ministerio que el Señor le ha confiado a Pedro, y que él la vive con entrega, alegría y esa esperanza que nace de la fe, y que muchas veces madura junto a la cruz. Su testimonio de fe y su ministerio nos confirman en el camino del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

Queridos amigos, los invito en este día a elevar una oración por nuestro querido Papa, Benedicto XVI, para que el Señor lo fortalezca en su misión y lo consuelo en los momentos de dolor. Reciban de su obispo mi bendición en el Señor.

Texto de Monseñor José M. Arancedo
Arzobispo de Santa Fe

lunes, 25 de junio de 2012

Agenda Parroquial 25 Junio al 1 de Julio


LUNES 25 DE JUNIO

9 a 12 hs: Talleres Psicosociales.
19 hs: Narcóticos Anónimos.
20 hs: Grupo Codependientes Anónimos.

MARTES 26 DE JUNIO

9 a 12 hs: Talleres Psicosociales.
9 a 10 hs: Gimnasia.
14:30 hs: Taller de Corte y Confección.
19:30 a 21:30 hs: Alcohólicos Anónimos.

MIÉRCOLES 27 DE JUNIO

9 a 12 hs: Talleres Psicosociales.
15 hs: Grupo Solidaridad – Costureros.
16 a 18 hs: Mercado de Pulgas.
19 hs: Catequesis Adolescentes (Primera Comunión).
19 hs: Coro.
19: 30 hs: Narcóticos Anónimos.
19:30 hs: Santa Misa (Rezo del Rosario antes de la Misa).

JUEVES 28 DE JUNIO

9 a 12 hs: Talleres Psicosociales.
9 a 10 hs: Gimnasia.
19:30 hs: Alcohólicos Anónimos.
19:30 hs: Santa Misa.

VIERNES 29 DE JUNIO

Santos Pedro y Pablo – Día del Papa
19 hs: Adoración Eucarística
19:30 hs: Santa Misa.
19:30 hs: Narcóticos Anónimos.

SÁBADO 30 DE JUNIO

9:30 hs: Chicos 2° ciclo Catequesis Familiar.
10 a 12 hs: Apoyo Escolar.
10:30 hs: La Infancia Misionera.
16 hs: Narcóticos Anónimos.
17:30 hs: Catequesis Bautismal.
19:30 hs: Santa Misa.

DOMINGO 1 DE JULIO

11 hs: Santa Misa.
19:30 hs: Santa Misa.

domingo, 24 de junio de 2012

Evangelio - San Juan Bautista

Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan». Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre». Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. Él pidió una tablilla y escribió: ‘Juan es su nombre’. Y todos quedaron admirados.
Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: «Pues ¿qué será este niño?». Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él. El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.
(Lc 1,57-66.80) 

Comentario
Hoy, celebramos solemnemente el nacimiento del Bautista. San Juan es un hombre de grandes contrastes: vive el silencio del desierto, pero desde allí mueve las masas y las invita con voz convincente a la conversión; es humilde para reconocer que él tan sólo es la voz, no la Palabra, pero no tiene pelos en la lengua y es capaz de acusar y denunciar las injusticias incluso a los mismos reyes; invita a sus discípulos a ir hacia Jesús, pero no rechaza conversar con el rey Herodes mientras está en prisión. Silencioso y humilde, es también valiente y decidido hasta derramar su sangre. ¡Juan Bautista es un gran hombre!, el mayor de los nacidos de mujer, así lo elogiará Jesús; pero solamente es el precursor de Cristo.
Quizás el secreto de su grandeza está en su conciencia de saberse elegido por Dios; así lo expresa el evangelista: «El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel» (Lc 1,80). Toda su niñez y juventud estuvo marcada por la conciencia de su misión: dar testimonio; y lo hace bautizando a Cristo en el Jordán, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto y, al final de su vida, derramando su sangre en favor de la verdad. Con nuestro conocimiento de Juan, podemos responder a la pregunta de sus contemporáneos: «¿Qué será este niño?» (Lc 1,66).
Todos nosotros, por el bautismo, hemos sido elegidos y enviados a dar testimonio del Señor. En un ambiente de indiferencia, san Juan es modelo y ayuda para nosotros; san Agustín nos dice: «Admira a Juan cuanto te sea posible, pues lo que admiras aprovecha a Cristo. Aprovecha a Cristo, repito, no porqué tú le ofrezcas algo a Él, sino para progresar tú en Él». En Juan, sus actitudes de Precursor, manifestadas en su oración atenta al Espíritu, en su fortaleza y su humildad, nos ayudan a abrir horizontes nuevos de santidad para nosotros y para nuestros hermanos.
Rev. D. Joan MARTÍNEZ Porcel (Barcelona, España)

jueves, 21 de junio de 2012

Anuncian el Año de la Fe


Ciudad del Vaticano, 21 junio 2012 (VIS).-

Esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha tenido lugar la presentación del “Año de la Fe” (11 de octubre 2012- 24 de noviembre 20123). Intervinieron en el acto el arzobispo Rino Fisichella y monseñor Graham Bell, respectivamente presidente y subsecretario del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización.

El arzobispo Fisichella ilustró también el calendario de los grandes acontecimientos que tendrán lugar a Roma en el curso del Año de la Fe y presentó el sito Internet y el logo que caracterizará todos los eventos del Año.

“Benedicto XVI, en su carta apostólica 'Porta Fidei' -dijo el prelado- hablaba de la exigencia de volver a descubrir el camino de la fe para resaltar cada vez más la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo. A la luz de este pensamiento (...) ha convocado un 'Año de la Fe' que comenzará en coincidencia con dos aniversarios: el quincuagésimo de la apertura del Concilio Vaticano II (1962) y el vigésimo de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica (1992). El Año de la Fe se propone, ante todo, sostener la fe de tantos creyentes que, en medio de la fatiga cotidiana, no cesan de confiar, con convicción y valentía su existencia al Señor Jesús. Su testimonio, que no es noticia (...) es el que permite a la Iglesia presentarse al mundo de hoy, como en pasado, con la fuerza de la fe y con el entusiasmo de los sencillos”.

Por otra parte, este Año “se inserta en un contexto más amplio, caracterizado por una crisis generalizada que atañe también a la fe (...) La crisis de fe es la expresión dramática de una crisis antropológica que ha dejado al ser humano abandonado a sí mismo (...) Es necesario ir más allá de la pobreza espiritual en que se encuentran muchos contemporáneos, que ya no perciben la ausencia de Dios en su vida, como una carencia que debe ser colmada. El Año de la Fe quiere ser un camino que la comunidad cristiana brinda a los que viven con nostalgia de Dios y con el deseo de encontrarlo de nuevo”.

Así, el programa toca “la vida diaria de cada creyente y la pastoral ordinaria de la comunidad cristiana para que se vuelva a encontrar el espíritu misionero necesario para dar vida a la nueva evangelización”. En este ámbito, el arzobispo anunció que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha aprobado el formulario de una Misa especial 'Para la Nueva Evangelización'. “Es un signo para que en este año (...) se de la primacía a la oración y especialmente a la Eucaristía, fuente y culmen de la vida cristiana”.

A continuación, el arzobispo presentó el logo del Año de la Fe: una barca, imagen de la Iglesia, cuyo mástil es una cruz con las velas desplegadas y el trigrama de Cristo (IHS). El sol, en el fondo, recuerda la Eucaristía. El sito del evento www.annusfidei.va, en diversos idiomas, se podrá consultar a través de todos los dispositivos móviles y tablets. También está listo el himno oficial: “Credo, Domine, adauge nobis fidem”. Asimismo, a primeros de septiembre se publicará, en diversos idiomas, el Subsidio pastoral “Vivir el Año de la Fe”. Una pequeña imagen del Cristo de la catedral de Cefalú (Sicilia), en cuyo reverso está escrita la Profesión de Fe, acompañará a los fieles y peregrinos a lo largo del Año.

Por último, dio a conocer el calendario de los eventos más importantes que contarán con la presencia del Santo Padre y se celebrarán en Roma; entre ellos la apertura del Año de la Fe que “tendrá lugar en la Plaza de San Pedro, el jueves 11 de octubre, quincuagésimo aniversario del Concilio Vaticano II. Habrá una solemne concelebración eucarística con todos los Padres sinodales, los presidentes de las Conferencias Episcopales del mundo entero y los últimos Padres conciliares.

El 21 de octubre se canonizarán 7 mártires y confesores de la fe: el francés Jacques Barthieu; el filipino Pedro Calugsod; el italiano Giovanni Battista Piamarta; la española María del Carmen; la iroquesa Katheri Tekakwhita y las alemanas Madre Marianne (Barbara Cope) y Anna Schäffer. El 25 de enero de 2013, en la tradicional celebración ecuménica en la basílica romana de San Pablo Extramuros, se rezará para que “a través de la profesión común del Símbolo los cristianos (...) no olviden el camino de la unidad”. El 28 de abril el Santo Padre confirmará a un grupo de jóvenes. El domingo 5 de mayo, estará dedicado a la piedad popular y a la labor de las cofradías.

El 18 de mayo, vigilia de Pentecostés, los movimientos antiguos y nuevos se reunirán en la Plaza de San Pedro. El domingo 2 de junio, Corpus Christi, habrá una solemne adoración eucarística y, a la misma hora, en todas las catedrales e iglesias del mundo. El domingo, 16 de junio, estará dedicado al testimonio del Evangelio de la Vida. El 7 de julio, concluirá en la Plaza de San Pedro, la peregrinación de los seminaristas, novicias y novicios de todo el mundo. El 29 de septiembre, los protagonistas serán los catequistas en el aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. El 13 de octubre está dedicado a la presencia de María en la Iglesia. Por último, el 24 de noviembre se celebrará la jornada de clausura del Año.

Diversos dicasterios tienen en programa iniciativas publicadas en el calendario. El Año se enriquecerá con eventos culturales, entre los cuales, una exposición sobre San Pedro en Castel Sant'Angelo (7 febrero- 1 mayo 2013) y un concierto en la Plaza de San Pedro (22 de junio 2013)

Fuente: news.va

lunes, 18 de junio de 2012

Agenda Parroquial 18 al 24 de Junio


LUNES 18 DE JUNIO

9 a 12 hs: Talleres Psicosociales.
20 hs: Grupo Codependientes Anónimos.

MARTES 19 DE JUNIO

9 a 12 hs: Talleres Psicosociales.
9 a 10 hs: Gimnasia.
14:30 hs: Taller de Corte y Confección.
19:30 hs: Santa Misa.
19:30 a 21:30 hs: Alcohólicos Anónimos.

MIÉRCOLES 20 DE JUNIO

Día de la Bandera – Feriado Nacional
19:30 hs: Santa Misa (Rezo del Rosario antes de la Misa).

JUEVES 21 DE JUNIO

9 a 12 hs: Talleres Psicosociales.
9 a 10 hs: Gimnasia.
19:30 hs: Alcohólicos Anónimos.
19:30 hs: Santa Misa.

VIERNES 22 DE JUNIO

19 hs: Catequesis Adultos y Jóvenes
19 hs: Adoración Eucarística
19:30 hs: Santa Misa.
19:30 hs: Narcóticos Anónimos.
21:20 hs: Padres 2° ciclo Catequesis Familiar

SÁBADO 23 DE JUNIO

10 hs: Apoyo Escolar.
16 hs: Narcóticos Anónimos.
19:30 hs: Santa Misa.

DOMINGO 24 DE JUNIO

San Juan Bautista
11 hs: Santa Misa.
19:30 hs: Santa Misa.

sábado, 16 de junio de 2012

Evangelio del Domingo XI del Tiempo Ordinario

En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega».
Decía también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos? Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra». Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según podían entenderle; no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado. (Mc 4,26-34)

Comentario
Hoy, Jesús nos ofrece dos imágenes de gran intensidad espiritual: la parábola del crecimiento de la semilla y la parábola del grano de mostaza. Son imágenes de la vida ordinaria que resultaban familiares a los hombres y mujeres que le escuchan, acostumbrados como estaban a sembrar, regar y cosechar. Jesús utiliza algo que les era conocido —la agricultura— para ilustrarles sobre algo que no les era tan conocido: el Reino de Dios.
Efectivamente, el Señor les revela algo de su reino espiritual. En la primera parábola les dice: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra» (Mc 4,26). E introduce la segunda diciendo: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios (…)? Es como un grano de mostaza» (Mc 4,30).
La mayor parte de nosotros tenemos ya poco en común con los hombres y mujeres del tiempo de Jesús y, sin embargo, estas parábolas siguen resonando en nuestras mentes modernas, porque detrás del sembrar la semilla, del regar y cosechar, intuimos lo que Jesús nos está diciendo: Dios ha injertado algo divino en nuestros corazones humanos.
¿Qué es el Reino de Dios? «Es Jesús mismo», nos recuerda Benedicto XVI. Y nuestra alma «es el lugar esencial donde se encuentra el Reino de Dios». ¡Dios quiere vivir y crecer en nuestro interior! Busquemos la sabiduría de Dios y obedezcamos sus insinuaciones interiores; si lo hacemos, entonces nuestra vida adquirirá una fuerza e intensidad difíciles de imaginar.
Si correspondemos pacientemente a su gracia, su vida divina crecerá en nuestra alma como la semilla crece en el campo, tal como el místico medieval Meister Eckhart expresó bellamente: «La semilla de Dios está en nosotros. Si el agricultor es inteligente y trabajador, crecerá para ser Dios, cuya semilla es; sus frutos serán de la naturaleza de Dios. La semilla de la pera se vuelve árbol de pera; la semilla de la nuez, árbol de nuez; la semilla de Dios se vuelve Dios».
Fr. Faust BAILO (Toronto, Canadá)

jueves, 14 de junio de 2012

Infancia Misionera


Informamos acerca de una nueva actividad que se desarrolla en el ámbito de nuestra Parroquia desde este mes de Junio y que está dirigida a niños de 7 a 10 años.

Jesús, que es tu amigo, te invita a que seas misionero…

Te esperamos, los sábados a las 10:30 horas en la Parroquia Nuestra Señora del Valle para rezar, cantar, jugar, y mucho más…!!!

No faltes…


martes, 12 de junio de 2012

Homilía de la Solemnidad de Corpus Christi


Queridos hermanos y hermanas:

Una vez más, esta vez desafiando un poco el frío, nos reunimos en nuestra Iglesia Madre, la Catedral, para profesar nuestra fe en la presencia real de nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía y para honrar al Santísimo Sacramento llevándolo en procesión por las calles de nuestra ciudad y adorándolo en la Iglesia de las Monjas dominicas, las catalinas.

Nuestra fe en la presencia real del Señor en la Eucaristía se asienta sobre el cimiento sólido del Evangelio. Por las palabras que el celebrante pronuncia en la consagración, que repiten las de Jesús en la última cena, y por la fuerza del Espíritu Santo invocada en la plegaria eucarística se realiza la maravillosa conversión en virtud de la cual el pan y el vino que ponemos sobre el altar se cambian en el cuerpo y en la sangre de Cristo.

Renovar nuestra convicción en la presencia de Jesús en el Santísimo Sacramento nos mueve a redescubrir la importancia de la fe que ilumina y orienta nuestra vida y nos abre horizontes insospechados; horizontes que van más allá de nuestra existencia meramente terrena, hasta que el Señor vuelva y nos lleve consigo.

Las circunstancias actuales, marcadas por una profunda transformación cultural y por sucesos dolorosos que ponen de relieve la fragilidad de los seguidores de Jesús, de los miembros de su Iglesia, son una ocasión que puede afectarnos y provocar en nuestro corazón sentimientos de cansancio y desaliento, e incluso pueden dar lugar a la duda y a la tentación del abandono de la fe.

Estas dificultades pueden ser, sin embargo, miradas desde otra óptica, como un desafío, como una oportunidad providencial para renovar la frescura de nuestra fe, como una ocasión para reafirmar nuestra adhesión a la misma. Ésta parece ser la intención que ha movido al Papa Benedicto a proponer a la Iglesia la realización de un “año de la fe” a fin de que redescubramos la alegría de ser creyentes, la alegría de ser cristianos.

El año de la fe será inaugurado por el Santo Padre en la ciudad de Roma el próximo 11 de octubre, quincuagésimo aniversario de la apertura de las sesiones del Concilio Ecuménico Vaticano II. En Córdoba lo inauguraremos el domingo 14 de octubre, fecha en la que este año celebraremos a la Patrona de nuestra Arquidiócesis, Nuestra Señora del Rosario del Milagro y en la que contaremos con la visita del Nuncio Apostólico de su Santidad, el Papa.

En esta ocasión en que celebramos la presencia de Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar, nos parece también auspicioso elevar nuestra oración confiada e insistente pidiendo al Señor por la pronta beatificación del cura Brochero, un sacerdote insigne que celebró siempre con devoción la Eucaristía, que vivió de ella a lo largo de su dilatada y fecunda tarea pastoral y que nos regaló, entre otras cosas, una hermosa plática sobre este sublime misterio.

Nos proponemos también en esta tarde honrar y adorar la Eucaristía. Lo haremos encaminándonos en procesión hacia el monasterio de Santa Catalina que ha iniciado la celebración de su jubileo con ocasión de los cuatrocientos años de su fundación. Recordemos agradecidos a las Hermanas que interceden constantemente por la Iglesia que está en Córdoba, por todos nosotros.

La adoración al Santísimo Sacramento es la consecuencia lógica de la fe en la presencia real. Si bien es cierto la reserva de las especies eucarísticas estuvo determinada en el origen de la Iglesia por la necesidad de llevar la comunión a los enfermos y a las personas impedidas de participar en la celebración comunitaria, el sentido de la fe impulsó en seguida al pueblo de Dios a tributar el honor, la veneración y la adoración que el Señor allí presente se merece.

La adoración es expresión de fe y de devoción entendiendo por ésta aquella disposición del corazón para abrazar pronta y generosamente el proyecto de Dios para nuestra vida. En la Eucaristía está, por tanto, la fuerza para el compromiso, que es el aspecto que queremos destacar en el camino de nuestra Arquidiócesis en este año: “Nos comprometemos”, nos recuerda el lema pastoral de 2012.

Un compromiso que es determinación de amar a Dios nuestro Señor sin vueltas, conforme Jesús nos lo propone en el evangelio y de amar generosamente a nuestros hermanos. Un amor fraternal que se hace responsabilidad solidaria y ciudadana. Este fin de semana tenemos la ocasión de expresar esa fraternidad solidaria asociándonos generosamente a la colecta que “Caritas Argentina” realiza en todo el país. Procuremos ser generosos para contribuir a caminar hacia una “pobreza cero”.

Nuestro compromiso debe mirar también en estos días a promover en nuestra Patria todo aquello que haga resplandecer cada vez más la dignidad de la vida humana; de toda vida y de toda la vida, desde su concepción hasta su fin natural. En consecuencia, no dudemos en oponernos a todo lo que pueda favorecer a cualquier atentado al don de la vida; a cualquier tipo de trata de las personas; a la difusión del flagelo de la droga, que promete paraísos engañosos y frustrantes y de los cuales prácticamente no hay retorno.

Finalmente, quisiera encarecer a mis hermanos sacerdotes, especialmente a los párrocos, y a todos los consagrados y laicos, que promuevan en sus respectivas comunidades la devoción eucarística en sus diversas formas, cuidando ante todo la digna celebración de la Santa Misa; la conveniente y decorosa reserva del Santísimo Sacramento en el sagrario; y la frecuente práctica de la adoración eucarística que prolongue la celebración de la Misa y prepare para una mejor participación de la misma.

A María Santísima, a quien el Beato Juan Pablo II, llamó la “mujer eucarística”, encomendamos nuestros propósitos e intenciones y le confiamos una vez más el cuidado y la protección de nuestra Patria. Que así sea.

+ Carlos José Ñáñez
Arzobispo de Córdoba

lunes, 11 de junio de 2012

Agenda Parroquial 11 al 17 de Junio


LUNES 11 DE JUNIO

9 a 12 hs: Talleres Psicosociales.
16 hs: Grupo “12 Mujeres”
20 hs: Grupo Codependientes Anónimos.

MARTES 12 DE JUNIO

9 a 12 hs: Talleres Psicosociales.
9 a 10 hs: Gimnasia.
14:30 hs: Taller de Corte y Confección.
19:30 hs: Santa Misa.
19:30 a 21:30 hs: Alcohólicos Anónimos.

MIÉRCOLES 13 DE JUNIO

9 a 12 hs: Talleres Psicosociales.
15 hs: Grupo Solidaridad – Costurero.
16 a 18 hs: Mercado de Pulgas.
19 hs: Catequesis de Adolescentes (Primera Comunión).
19 hs: Coro.
19:30 hs: Narcóticos Anónimos.
19:30 hs: Santa Misa (Rezo del Rosario antes de la Misa).
21 hs: Jóvenes Universitarios

JUEVES 14 DE JUNIO

9 a 12 hs: Talleres Psicosociales.
9 a 10 hs: Gimnasia.
19:30 hs: Alcohólicos Anónimos.
19:30 hs: Santa Misa.

VIERNES 15 DE JUNIO

19 hs: Adoración Eucarística
19:30 hs: Santa Misa.
19:30 hs: Narcóticos Anónimos.

SÁBADO 16 DE JUNIO

10 hs: Apoyo Escolar.
16 hs: Narcóticos Anónimos.
18 hs: Bautismos.
19:30 hs: Santa Misa.

DOMINGO 17 DE JUNIO

11 hs: Santa Misa.
19:30 hs: Santa Misa.

sábado, 9 de junio de 2012

Evangelio del Domingo de Corpus Christi

El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dicen sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a hacer los preparativos para que comas el cordero de Pascua?». Entonces, envía a dos de sus discípulos y les dice: «Id a la ciudad; os saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua; seguidle y allí donde entre, decid al dueño de la casa: ‘El Maestro dice: ¿Dónde está mi sala, donde pueda comer la Pascua con mis discípulos?’. Él os enseñará en el piso superior una sala grande, ya dispuesta y preparada; haced allí los preparativos para nosotros». Los discípulos salieron, llegaron a la ciudad, lo encontraron tal como les había dicho, y prepararon la Pascua.
Y mientras estaban comiendo, tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio y dijo: «Tomad, éste es mi cuerpo». Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio, y bebieron todos de ella. Y les dijo: «Ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos. Yo os aseguro que ya no beberé del producto de la vid hasta el día en que lo beba de nuevo en el Reino de Dios».
Y cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos.
(Mc 14,12-16.22-26)

Comentario
Hoy, celebramos solemnemente la presencia eucarística de Cristo entre nosotros, el “don por excelencia”: «Éste es mi cuerpo (...). Ésta es mi sangre» (Mc 14,22.24). Dispongámonos a suscitar en nuestra alma el “asombro eucarístico” (Juan Pablo II).
El pueblo judío en su cena pascual conmemoraba la historia de la salvación, las maravillas de Dios para con su pueblo, especialmente la liberación de la esclavitud de Egipto. En esta conmemoración, cada familia comía el cordero pascual. Jesucristo se convierte en el nuevo y definitivo cordero pascual sacrificado en la cruz y comido en Pan Eucarístico.
La Eucaristía es sacrificio: es el sacrificio del cuerpo inmolado de Cristo y de su sangre derramada por todos nosotros. En la Última Cena esto se anticipó. A lo largo de la historia se irá actualizando en cada Eucaristía. En Ella tenemos el alimento: es el nuevo alimento que da vida y fuerza al cristiano mientras camina hacia el Padre.
La Eucaristía es presencia de Cristo entre nosotros. Cristo resucitado y glorioso permanece entre nosotros de una manera misteriosa, pero real en la Eucaristía. Esta presencia implica una actitud de adoración por nuestra parte y una actitud de comunión personal con Él. La presencia eucarística nos garantiza que Él permanece entre nosotros y opera la obra de la salvación.
La Eucaristía es misterio de fe. Es el centro y la clave de la vida de la Iglesia. Es la fuente y raíz de la existencia cristiana. Sin vivencia eucarística la fe cristiana se reduciría a una filosofía.
Jesús nos da el mandamiento del amor de caridad en la institución de la Eucaristía. No se trata de la última recomendación del amigo que marcha lejos o del padre que ve cercana la muerte. Es la afirmación del dinamismo que Él pone en nosotros. Por el Bautismo comenzamos una vida nueva, que es alimentada por la Eucaristía. El dinamismo de esta vida lleva a amar a los otros, y es un dinamismo en crecimiento hasta dar la vida: en esto notarán que somos cristianos.
Cristo nos ama porque recibe la vida del Padre. Nosotros amaremos recibiendo del Padre la vida, especialmente a través del alimento eucarístico.
Mons. Josep Àngel SAIZ i Meneses Obispo de Terrassa (Barcelona, España)

viernes, 8 de junio de 2012

Colecta Anual de Cáritas 2012


La Colecta Anual de Cáritas es una ocasión privilegiada de encuentro solidario. La comunidad cristiana sale como Iglesia al encuentro de toda la sociedad, para crear conciencia y promover el compromiso con los hermanos más pobres y excluidos de nuestro país.

La Colecta Anual es a la vez un signo y un gesto concreto. Es signo porque manifiesta la voluntad de muchas personas de promover una vida digna para todos sin distinciones. Y es gesto concreto, porque el aporte solidario permite paliar muchas urgencias, carencias y desigualdades, promoviendo la calidad de vida de muchas familias.

Este año 2012 la Colecta se realizará el sábado 9 y el domingo 10 de junio bajo el lema: Pobreza Cero. Vida digna para todos.

=  “Pobreza Cero” describe de modo conciso el propósito que anima la misión de Cáritas: ayudar a los más necesitados, promoviendo también condiciones de vida acordes a la dignidad que tenemos las mujeres y los hombres como imagen de Dios.

=  “Vida digna” complementa y explicita el concepto Pobreza Cero, porque es una idea culturalmente asociada con trabajo digno, casa digna, trato digno, y con valores primordiales como el respeto por la persona, la justicia y el trabajo.

=  El “Para todos” refuerza la idea que la vida digna es un derecho universal que no admite excluidos, a la vez que evoca la responsabilidad que tenemos “todos” para favorecer la inclusión de quienes no gozan de esos derechos.

La Colecta Anual es la esperanza de construir un futuro inclusivo para todos, comenzando por las acciones y el compromiso de cada uno de nosotros con el presente.


miércoles, 6 de junio de 2012

Información de Pastoral de la Salud



Comisión Arquidiocesana de Pastoral de la Salud

INFORMA EL PROXIMO TEMA 
DEL CICLO DE FORMACION INICIAL 2012



Viernes 8 de Junio
18:00 hs.
"LOS TRES MOMENTOS
DEL ACOMPAÑAMIENTO 
AL ENFERMO Y SU FAMILIA”


LUGAR: Sede de la Comisión
       Figueroa Alcorta 458 (La Cañada)

Se solicita llegar 20 minutos antes para acreditación y una colaboración para sostener esta tarea pastoral 
                       Te esperamos!

lunes, 4 de junio de 2012

Agenda Parroquial 4 al 10-Jun


LUNES 4 DE JUNIO

9 a 12 hs: Talleres Psicosociales.
16 hs: Grupo “12 Mujeres”
20 hs: Grupo Codependientes Anónimos.

MARTES 5 DE JUNIO

9 a 12 hs: Talleres Psicosociales.
9 a 10 hs: Gimnasia.
14:30 hs: Taller de Corte y Confección.
19:30 hs: Santa Misa.
19:30 a 21:30 hs: Alcohólicos Anónimos.

MIÉRCOLES 6 DE JUNIO

9 a 12 hs: Talleres Psicosociales.
15 hs: Grupo Solidaridad – Costurero.
16 a 18 hs: Mercado de Pulgas.
19 hs: Catequesis de Adolescentes.
19 hs: Coro.
19:30 hs: Narcóticos Anónimos.
19:30 hs: Santa Misa (Rezo del Rosario antes de la Misa).
20:30 hs: Taller con el P. Pablo Fuentes
21 hs: Jóvenes Universitarios

JUEVES 7 DE JUNIO

9 a 12 hs: Talleres Psicosociales.
9 a 10 hs: Gimnasia.
19:30 hs: Alcohólicos Anónimos.
19:30 hs: Santa Misa.
21 hs: Catequistas y Animadores Ca. Fa.

VIERNES 8 DE JUNIO

19 hs: Adoración Eucarística
19:30 hs: Santa Misa.
19:30 hs: Narcóticos Anónimos.

SÁBADO 9 DE JUNIO

10 hs: Apoyo Escolar.
16 hs: Narcóticos Anónimos.
16 hs: Misa en el Atrio de la Catedral y Procesión de Corpus Cristi.
17:30 hs: Catequesis Bautismal.
19:30 hs: Santa Misa.

DOMINGO 10 DE JUNIO

Festividad de CORPUS CRISTI
11 hs: Santa Misa.
19:30 hs: Santa Misa.

domingo, 3 de junio de 2012

VII Encuentro Mundial de las Familias, Milán 2012


Homilía de Benedicto XVI en la misa de clausura del EMF 2012

Queridos hermanos y hermanas:

Es un gran momento de alegría y comunión el que vivimos esta mañana, con la celebración del sacrificio eucarístico. Una gran asamblea, reunida con el Sucesor de Pedro, formada por fieles de muchas naciones. Es una imagen expresiva de la Iglesia, una y universal, fundada por Cristo y fruto de aquella misión que, como hemos escuchado en el evangelio, Jesús confió a sus apóstoles: Ir y hacer discípulos a todos los pueblos, «bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 18-19).
Saludo con afecto y reconocimiento al Cardenal Angelo Scola, Arzobispo de Milán, y al Cardenal Ennio Antonelli, Presidente del Pontificio Consejo para la Familia, artífices principales de este VII Encuentro Mundial de las Familias, así como a sus colaboradores, a los obispos auxiliares de Milán y a los demás obispos. Saludo con alegría a todas las autoridades presentes. Mi abrazo cordial va dirigido sobre todo a vosotras, queridas familias. Gracias por vuestra participación.

En la segunda lectura, el apóstol Pablo nos ha recordado que en el bautismo hemos recibido el Espíritu Santo, que nos une a Cristo como hermanos y como hijos nos relaciona con el Padre, de tal manera que podemos gritar: «¡Abba, Padre!» (cf. Rm 8, 15.17). En aquel momento se nos dio un germen de vida nueva, divina, que hay que desarrollar hasta su cumplimiento definitivo en la gloria celestial; hemos sido hechos miembros de la Iglesia, la familia de Dios, «sacrarium Trinitatis», según la define san Ambrosio, pueblo que, como dice el Concilio Vaticano II, aparece «unido por la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo» (Const. Lumen gentium, 4). La solemnidad litúrgica de la Santísima Trinidad, que celebramos hoy, nos invita a contemplar ese misterio, pero nos impulsa también al compromiso de vivir la comunión con Dios y entre nosotros según el modelo de la Trinidad. Estamos llamados a acoger y transmitir de modo concorde las verdades de la fe; a vivir el amor recíproco y hacia todos, compartiendo gozos y sufrimientos, aprendiendo a pedir y conceder el perdón, valorando los diferentes carismas bajo la guía de los pastores. En una palabra, se nos ha confiado la tarea de edificar comunidades eclesiales que sean cada vez más una familia, capaces de reflejar la belleza de la Trinidad y de evangelizar no sólo con la palabra. Más bien diría por «irradiación», con la fuerza del amor vivido.

La familia, fundada sobre el matrimonio entre el hombre y la mujer, está también llamada al igual que la Iglesia a ser imagen del Dios Único en Tres Personas. Al principio, en efecto, «creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: “Creced, multiplicaos”» (Gn 1, 27-28). Dios creó el ser humano hombre y mujer, con la misma dignidad, pero también con características propias y complementarias, para que los dos fueran un don el uno para el otro, se valoraran recíprocamente y realizaran una comunidad de amor y de vida. El amor es lo que hace de la persona humana la auténtica imagen de Dios. Queridos esposos, viviendo el matrimonio no os dais cualquier cosa o actividad, sino la vida entera. Y vuestro amor es fecundo, en primer lugar, para vosotros mismos, porque deseáis y realizáis el bien el uno al otro, experimentando la alegría del recibir y del dar. Es fecundo también en la procreación, generosa y responsable, de los hijos, en el cuidado esmerado de ellos y en la educación metódica y sabia. Es fecundo, en fin, para la sociedad, porque la vida familiar es la primera e insustituible escuela de virtudes sociales, como el respeto de las personas, la gratuidad, la confianza, la responsabilidad, la solidaridad, la cooperación. Queridos esposos, cuidad a vuestros hijos y, en un mundo dominado por la técnica, transmitidles, con serenidad y confianza, razones para vivir, la fuerza de la fe, planteándoles metas altas y sosteniéndolos en las debilidades. Pero también vosotros, hijos, procurad mantener siempre una relación de afecto profundo y de cuidado diligente hacia vuestros padres, y también que las relaciones entre hermanos y hermanas sean una oportunidad para crecer en el amor.

El proyecto de Dios sobre la pareja humana encuentra su plenitud en Jesucristo, que elevó el matrimonio a sacramento. Queridos esposos, Cristo, con un don especial del Espíritu Santo, os hace partícipes de su amor esponsal, haciéndoos signo de su amor por la Iglesia: un amor fiel y total. Si, con la fuerza que viene de la gracia del sacramento, sabéis acoger este don, renovando cada día, con fe, vuestro «sí», también vuestra familia vivirá del amor de Dios, según el modelo de la Sagrada Familia de Nazaret. Queridas familias, pedid con frecuencia en la oración la ayuda de la Virgen María y de san José, para que os enseñen a acoger el amor de Dios como ellos lo acogieron. Vuestra vocación no es fácil de vivir, especialmente hoy, pero el amor es una realidad maravillosa, es la única fuerza que puede verdaderamente transformar el mundo. Ante vosotros está el testimonio de tantas familias, que señalan los caminos para crecer en el amor: mantener una relación constante con Dios y participar en la vida eclesial, cultivar el diálogo, respetar el punto de vista del otro, estar dispuestos a servir, tener paciencia con los defectos de los demás, saber perdonar y pedir perdón, superar con inteligencia y humildad los posibles conflictos, acordar las orientaciones educativas, estar abiertos a las demás familias, atentos con los pobres, responsables en la sociedad civil.

Todos estos elementos construyen la familia. Vividlos con valentía, con la seguridad de que en la medida en que viváis el amor recíproco y hacia todos, con la ayuda de la gracia divina, os convertiréis en evangelio vivo, una verdadera Iglesia doméstica (cf. Exh. ap. Familiaris consortio, 49). Quisiera dirigir unas palabras también a los fieles que, aun compartiendo las enseñanzas de la Iglesia sobre la familia, están marcados por las experiencias dolorosas del fracaso y la separación. Sabed que el Papa y la Iglesia os sostienen en vuestra dificultad. Os animo a permanecer unidos a vuestras comunidades, al mismo tiempo que espero que las diócesis pongan en marcha adecuadas iniciativas de acogida y cercanía.

En el libro del Génesis, Dios confía su creación a la pareja humana, para que la guarde, la cultive, la encamine según su proyecto (cf. 1,27-28; 2,15). En esta indicación podemos comprender la tarea del hombre y la mujer como colaboradores de Dios para transformar el mundo, a través del trabajo, la ciencia y la técnica. El hombre y la mujer son imagen de Dios también en esta obra preciosa, que han de cumplir con el mismo amor del Creador. Vemos que, en las modernas teorías económicas, prevalece con frecuencia una concepción utilitarista del trabajo, la producción y el mercado. El proyecto de Dios y la experiencia misma muestran, sin embargo, que no es la lógica unilateral del provecho propio y del máximo beneficio lo que contribuye a un desarrollo armónico, al bien de la familia y a edificar una sociedad más justa, ya que supone una competencia exasperada, fuertes desigualdades, degradación del medio ambiente, carrera consumista, pobreza en las familias. Es más, la mentalidad utilitarista tiende a extenderse también a las relaciones interpersonales y familiares, reduciéndolas a simples convergencias precarias de intereses individuales y minando la solidez del tejido social.

Un último elemento. El hombre, en cuanto imagen de Dios, está también llamado al descanso y a la fiesta. El relato de la creación concluye con estas palabras: «Y habiendo concluido el día séptimo la obra que había hecho, descansó el día séptimo de toda la obra que había hecho. Y bendijo Dios el día séptimo y lo consagró» (Gn 2,2-3). Para nosotros, cristianos, el día de fiesta es el domingo, día del Señor, pascua semanal. Es el día de la Iglesia, asamblea convocada por el Señor alrededor de la mesa de la palabra y del sacrificio eucarístico, como estamos haciendo hoy, para alimentarnos de él, entrar en su amor y vivir de su amor. Es el día del hombre y de sus valores: convivialidad, amistad, solidaridad, cultura, contacto con la naturaleza, juego, deporte. Es el día de la familia, en el que se vive juntos el sentido de la fiesta, del encuentro, del compartir, también en la participación de la santa Misa.

Queridas familias, a pesar del ritmo frenético de nuestra época, no perdáis el sentido del día del Señor. Es como el oasis en el que detenerse para saborear la alegría del encuentro y calmar nuestra sed de Dios.

Familia, trabajo, fiesta: tres dones de Dios, tres dimensiones de nuestra existencia que han de encontrar un equilibrio armónico. Armonizar el tiempo del trabajo y las exigencias de la familia, la profesión y la maternidad, el trabajo y la fiesta, es importante para construir una sociedad de rostro humano. A este respecto, privilegiad siempre la lógica del ser respecto a la del tener: la primera construye, la segunda termina por destruir. Es necesario aprender, antes de nada en familia, a creer en el amor auténtico, el que viene de Dios y nos une a él y precisamente por eso «nos transforma en un Nosotros, que supera nuestras divisiones y nos convierte en una sola cosa, hasta que al final Dios sea “todo para todos” (1 Co 15,28)» (Enc. Deus caritas est, 18). Amén.